dijous, 26 de març de 2015

Un sueño revelador


Una tarde de verano viendo la televisión sentada en un sillón un gran sueño me entró. Al cabo
de unos minutos entre sueños me encontraba yo.
De pronto una gran luz luminosa me cegó, pero yo no sé porque razón no podía dejar de
mirarla. De esa luz salieron unas palabras dirigidas hacia mí que me dijeron:
-Hola Celia, no te asustes sólo me he acercado a ti para hablar contigo y pedirte ayuda.
Yo con lo miedosa que soy, no lo comprendía pero me sentía con una gran paz interior y le
contesté:
-¿Qué puedo hacer yo por ti si solo tengo 13 años y soy una chica muy corriente?
-Te equivocas, aunque no lo creas todas las personas sois muy poderosas y podéis conseguir
de la vida todo lo que os propongáis, pero para eso tenéis que tener mucha fuerza de voluntad
y creer en vosotros mismos.
Yo le contesté:
-Eso que has dicho es muy bonito, pues dime en qué quieres que yo te ayude.
-Mira Celia, el planeta Tierra está enfermo y entre todos debemos ayudarlo. Debes enseñar a
las personas a quererse las unas a las otras de corazón, a no ser tan egoístas, a cuidar y a
respetar a la naturaleza y a los animales porque este mundo no es solo vuestro, es de todos
los que en el habitan. Debéis cuidarla como si de vuestro cuerpo se tratara. ¿Me vas
entendiendo? -me preguntó.
Yo le dije que sí, pero no terminaba de entender cómo yo, una joven con tan poca experiencia
en la vida, podía ayudarle a sanar la Tierra. Entonces él al verme la cara de susto me dijo:
-Celia tranquila, lo que te estoy pidiendo es muy fácil. Ahora mismo te lo voy a explicar: el
mensaje que te estoy dando es para que tú lo hagas a diario dando ejemplo a todas las
personas que te rodean; en todas las ocasiones que se te presenten, explica mi mensaje a la
gente. ¿Cómo lo ves? Fácil ¿Verdad?
-Sí, ahora lo entiendo, pero aún me queda una pequeña duda.
-Pues dímela y te la aclararé.
-Me pregunto si sólo con mi ayuda vamos a poder sanar la Tierra que es tan grande.
-Mira Celia, tú eres para mí como un granito de arena de mi montaña. Aunque te lo voy a
explicar mejor para que me entiendas. Yo cada día doy este mensaje a miles y miles de
personas por todo el mundo para que así todos juntos formemos una gran fuerza de curación
hacia el planeta, y así en poco tiempo la Tierra podrá brillar como brillo yo.
Yo entonces le contesté:
-Ahora sí que lo he entendido bien y también me siento más tranquila de ver que la
responsabilidad no es solo mía sino que es compartida por otras muchas personas más;
acepto pues encantada y orgullosa esta misión y pienso llevarla a cabo todos los días de mi
vida y te doy las gracias por haberme elegido a mí como uno de los granitos de arena de tu
montaña.
-Celia, las gracias te las voy a dar yo por haber aceptado ayudarme, porque no siempre
consigo la ayuda de todos. A veces alguien por miedo, por vergüenza o a saber por qué, no me
quieren ayudar en esta tarea que es tan sencilla y es un bien tan grande para la humanidad y
para la Tierra, así que te doy las gracias de corazón.
Yo como chica y adolescente que soy no pude aguantar la curiosidad de preguntarle quién era
él y textualmente así me respondió:
-No importa quién soy yo, lo que importa es mi mensaje. Me llaman de muchas formas distintas
y no estoy solo aquí en la Tierra, tengo muchos compañeros, pero tú, tienes que verme
simplemente como un buen amigo que te ha pedido un gran favor y te ha dado un buen
mensaje ¿entendido Celia?
Sí claro, le contesté yo, aunque mi curiosidad aún estaba un poco… y con una sonrisa en la
boca me quedé yo y entonces él me dijo:
-Así me gusta verte a ti y a todas las personas, sonrientes. Celia ahora te voy a dar un consejo,
ríe, ríe siempre, se feliz, esa será la mejor medicina para ti y para los que te rodean.
Yo le di nuevamente las gracias, ahora era por el consejo que me terminaba de dar y entonces
me di cuenta de que él cada vez que yo le daba las gracias brillaba aún más, yo pienso que era
porque se sentía feliz. De pronto él me dijo que debía de marchar a buscar nuevos amigos que
a él y a mí nos pudieran ayudar.
Yo le pregunté si algún día lo volvería a ver y él me contestó:
-Como buenos amigos que somos siempre nos llevaremos el uno con el otro en el corazón.
Al instante me desperté y el programa que estaba viendo en televisión acababa de terminar y
entonces empezó una película que se titulaba “CITY OF ANGELS” de Nicolas Cage y Meg
Ryan y enseguida sentí la piel de gallina y me hizo pensar si mi nuevo amigo era un ángel, y
esa película era una señal para que yo supiera quién era realmente.
Pero así quedó la cosa, vi la película, me gustó y luego recordé sus palabras que me dijeron:
no importa quién soy, lo que importa es mi mensaje y debes verme y sentirme como un gran
amigo. Y eso es lo que siento por él, una gran amistad, y como buena amiga que soy todos los
días pongo mi esfuerzo en cumplir el favor que me pidió, y por eso también he aprovechado
esta ocasión para dar a conocer el mensaje de mi buen amigo a todos los que podáis leer mi
relato y pediros que os unáis todos a mí y juntos formemos una gran montaña de arena para
sanar la Tierra y poder así disfrutarla todos juntos ahora y por siempre jamás. ¡¡¡GRACIAS!!!